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Lutsenko, el guerrero kazajo que alimentó Vinokourov

La primera edición de Jaén Paraíso Interior puede abrir un ciclo esperanzador para las clásicas en España.
Menudo ciclista, Alexey Lutsenko. No es tan apabullante, ni de lejos, como su compatriota, paisano de Petropavlov (norte de Kazajistán, fronteriza con Rusia), padrino y patrón, Alexander Vinokourov, que lo ha cuidado hasta donde él (el ciclista) ha querido cuidarse. Predestinado a ser el heredero de la gran estrella del deporte kazajo, no encontró su talante ni ha podido ‘prepararse’ de la misma manera. Afortunadamente.

Pero este kazajo puede mover pasiones en cualquier terreno: contrarreloj, en llano, en recorridos quebrados o en la alta montaña. “Con un corredor como Alexey siempre puedes esperar algo grande de él”, dijo el veterano director del Astana, Giuseppe Martinelli, una vez conquistada este lunes la primera edición de la clásica Jaén Paraíso Interior.

Lutsenko es un campeón esporádico. Por jornadas. Cuando se aburre de ir a rueda, levanta al espectador de la modorra. Es personal fijo discontinuo de los podios. Se intuyó que sería lo mejor de lo mejor en carreras de un día y aún le falta un monumento para darle el lustre definitivo a su trayectoria, como corredor salvaje que es. Como durante toda esta temporada correrá aún con 29 años, le quedan carrete y recorrido para una proeza de las monumentales. Tendrá que prepararla y salir a cazarla con la mentalidad con la que ha ‘comido tierra’ jiennense en este lunes de San Valentín, donde no necesitó ni equipo para imponerse.

DEL TEIDE A JAÉN
Su rendimiento en las clásicas de más de 200 kilómetros, por la idiosincrasia de estas pruebas, diferentes en todo a una etapa de una ronda de varios días, se desploma a menudo. Quizá lo más parecido al triunfo en una competición de un día de alta exigencia haya sido el de esta tarde en Úbeda (194 km finalmente).

Lutsenko tampoco ha disputado a fondo un Mundial de ruta absoluto, una victoria que cambia la vida del ciclista. Ganó el arcoiris en su último año aficionado, en el Mundial sub 23 de Valkenburg 2012 subiendo el Cauberg y rematando al esprint, como cuando siete años después remató en Fossombrone una etapa de 223 kilómetros frente a Roglic, Fuglsang y Yates (el kazajo iba escapado, pero se cayó dos veces y ‘rebotó’ para seguir pedaleando furioso).

Alexey llegaba a la Península el fin de semana nada más terminar de entrenarse en la altitud del Teide. Se moría de ganas de comenzar la temporada. Y cuando el kazajo de la provincia del norte tiene uno de esos días, ya se intuye lo que puede pasar. “El año pasado gané una gravel, así que sabía lo que me iba a encontrar”, dijo el ganador en Úbeda, con la primera aceituna dorada (el trofeo) de la historia ya ganada. A partir del miércoles participará en la Vuelta a Andalucía, que parte de Ubrique (Cádiz) y terminará el domingo en la provincia de Jaén, Sierra del Segura.